¿Dónde encontrar refugio? - Boletín 018 Abril 2012


Queridos lectores, en la sociedad moderna tenemos maestros para todo;
para computadores, para mercadeo, para mecánica; pero no tenemos
maestros que enseñen la ciencia del alma y de cómo despertar el amor
eterno en nuestro corazón. Para encontrar un maestro espiritual
genuino el principal requisito es desear encontrarlo, eso significa
que se debe tener la disposición para eliminar diferentes errores
cometidos en la vida y más bien, aceptar las virtudes que lo lleven a
uno a la perfección espiritual.


Un maestro espiritual es una gran necesidad para la vida de cada ser
humano. Yo me siento muy bendecido por tener la gracia y vivir bajo la
instrucción de mi maestro espiritual Srila A. C. Bhaktivedanta Swami
Prabhupada. Él fue la luz en mi camino que me inspiró a volverme un
idealista para el mundo y para la madre Tierra. Cuando conocí a mi
maestro espiritual aprendí la verdad acerca del propósito de mi vida.
Servir a Dios es la máxima felicidad y cada uno de nosotros
pertenecemos a su mundo de amor.


El legado de Srila Prabhupada no tiene límites. Gracias a él, pudimos
re-encontrar nuestros valores como la sinceridad en nuestras acciones.
Él demostró que la vida no proviene de la materia, porque no somos
átomos, somos almas espirituales. La grandeza de Srila Prabhupada no
la puedo describir en palabras, él ha sido y será mi salvador, una
gran alma, mi maestro espiritual.


En la cultura védica, una de las primeras enseñanzas de los padres a
los niños es la importancia de tener un maestro espiritual. El niño
crece siendo preparado para desarrollar un criterio en la selección de
un preceptor que lo guiará el resto de la vida. El maestro entrega a
los discípulos los mantras (oraciones e invocaciones) sagrados de la
iniciación. Ellos provienen de una sucesión discipular, imparten
instrucciones sobre cómo alcanzar la autorrealización y cómo practicar
la sagrada ciencia del yoga. Las cualidades principales de un maestro
son la humildad, la sencillez y siempre dispuestos en ayudar a sus
discípulos.


A él también se le llama Guru; Gu es oscuridad y ru significa el que
nos saca de ella. Él enseña siempre con la verdad y nos ocupa en el
servicio amoroso a Dios. La iniciación no sólo nos conecta con el
maestro sino con toda su gran familia espiritual. Podemos encontrar un
maestro espiritual solamente cuando anhelamos la verdad en el corazón.


Se dice que el sendero espiritual esta lleno de piedras que aparecen
como dificultades pero en realidad son guías en el camino, muestran
que estamos caminando por el lado correcto. No debemos pensar que las
piedras son adversidades si no ayudas, por que en este contexto, ayuda
es todo aquello que nos empuja a llegar a la meta, la cual es
acércanos a Dios. El servir a los demás con amor y compresión nos
ayudará a superar nuestras pruebas.


La felicidad en conciencia de Krishna se experimenta en la medida de
tu sacrificio por los demás y en la cercanía a los mensajes de tu
maestro espiritual. Caso contrario siempre existirá tristeza en el
corazón pues sólo dando amor es como uno recibe amor y todo el amor
nace en Krishna y se satisface en Krishna.


El acumular dinero y competir por un status quo no satisfacen el
verdadero anhelo del alma. El mundo nos ofrece aparente felicidad:
clubes, discotecas o casinos donde desesperadamente tratamos de
encontrar alivio en un mundo de sufrimientos; sin embargo, sólo se
encuentra consumismo, competencia desleal, hipocresía y otros engaños.
Definitivamente todos estos lugares no ofrecen refugio sino solamente
un vacío en nuestra existencia.
Los verdaderos refugios son los ashramas, sitios donde se celebra el
cumplimiento de los principios que hacen felices a todos y se practica
la actividad natural del alma, el servir. Allí encontramos relaciones
de corazón a corazón y se regala amistad a todos los seres vivientes.


Los ashramas son oasis espirituales donde se lucha por una meta en
común: el Amor Universal. Srila Prabhupada abrió una casa dónde todo
el mundo podía vivir, esto no se refiere a una construcción gigantesca
o un lugar en específico sino a la conciencia de abrigar a todos sin
discriminación ni sectarismo de ningún tipo. Esta es nuestra vida, la
mía y la de mi familia espiritual, la familia Vrinda. Esta es nuestra
humilde invitación. Queremos que experimentes verdadera felicidad y
descubras el sentido de tu vida. Predicar no es una actividad
proselitista, predicar es compartir los regalos que recibimos en
nuestra propia búsqueda espiritual, en nuestra búsqueda de la verdad.


Su bienqueriente,
Swami B.A. Paramadvaiti