Sociedad con Valores Superiores

Actualmente, existe una tendencia hacia la apertura, hacia respaldar un libertinaje en la conducta humana. Hay un gran entusiasmo por el disfrute influenciado por la sociedad de consumo, “solo se vive una vez”. Los efectos en la sociedad humana son numerosos: la familia en extinción, el aborto masificado, la violencia juvenil, drogadicción, la codicia por el dinero, la envidia y competencia, el retorno a actitudes racistas, la degradación de la sexualidad, la decadencia de la lectura y el suicidio, entre muchos otros.

Esta sociedad de consumo funciona bajo el principio de la adicción, las personas viven completamente cautivadas consumiendo productos que de antemano saben son perjudiciales para su salud tales como el alcohol, el cigarro o la comida chatarra, pero su adicción es tal que los consumen de todos modos. La televisión te hace pensar que tu mujer no es suficiente y que necesitas un amante. Los niños lloran y gritan reclamando porque no tienen lo que el vecino ya posee. Y así el mundo esta completamente confundido. Los falsos valores tienen a las personas adictas. Cabe preguntarse: ¿Por qué hay tantas cosas nocivas tan fácilmente disponibles actualmente en el mundo? El hombre, con el afán de complacerse y debido a la falta de valores superiores, se esta hundiendo profundamente en la desdicha, sin el mínimo interés de querer salir.

Es realmente importante comprender que necesitamos una verdadera revolución de la conciencia. La sencillez, descubrir la alegría natural que el cuerpo, la mente y el espíritu proveen, los procesos místicos que también entregan al ser humano tantas cosas maravillosas. La forma de contrarrestar toda esta degradación humana y del planeta es a través de una cultura de educación integral, donde el ciudadano sea un ser responsable de sus actos, donde la familia sea una unidad de amor y respeto, donde la espiritualidad y Dios sean parte esencial de la vida.

La educación actual que se da a los niños y la juventud se mueve por un camino donde la vida no tiene ningún propósito superior. Las universidades modernas, con el pretexto de mantenerse seculares e imparciales, han formado educadores sin ideales quienes educan a los niños con la idea de que la vida solo tiene un propósito, del cual ellos mismos son partícipes, el de producir y consumir. ¿Y que pasa cuando los jóvenes ven que no pueden producir porque no hay oportunidades de trabajo? ¿Qué pasa cuando no pueden competir en la sociedad de consumo porque no tienen dinero? Entonces quieren drogarse o suicidarse. En las grandes ciudades del mundo como Bangalore, India, donde hay mucho crecimiento económico, una media de 1500 personas se suicidan cada año, incluso hay foros en Internet donde los suicidas se juntan y se animan quitarse la vida.

Toda esta degradación de la humanidad y de la naturaleza es exclusiva responsabilidad de la acción del hombre. Es preciso un cambio en la conciencia y replantear nuevos valores en la conducta humana para poder evitar peores catástrofes. Estamos avanzando hacia el lado equivocado, este mundo se mueve vertiginosamente en la dirección equivocada, hay gran crecimiento y avance material, pero dejamos de lado lo que realmente da felicidad y paz al ser, la búsqueda interior, el servicio a la Suprema Personalidad de Dios.