Naturaleza Espiritual del Hombre

La naturaleza espiritual del hombre no se basa en ninguna religión, sino que se compromete con aquello que beneficia la existencia, cualidades inherentes como el amor y el sacrificio por el bienestar de los demás.

¿Quién soy y que es lo que hace mi existencia tan valiosa? La existencia esta definida por el deseo. Debido al deseo se asume una posición, se existe. Somos seres individuales, tenemos una cierta independencia para considerar opciones y tomar decisiones. Como individuos somos independientes de hacer lo que deseemos, pero al mismo tiempo, se nos impone aceptar la responsabilidad por lo que hagamos, este es el valor de nuestra existencia. Todos queremos ser felices, saludables y queremos conocer cual es el propósito de nuestra existencia, todos tenemos los mismos derechos y necesidades. Debemos comprender este criterio de igualdad, no existe razón para sentirse superior a otros. Al no actuar de esta manera, se encuentra la principal causa que nuestro ambiente sea hostil resultando una competencia en la que cada persona trata de imponerse y parecer mejor que los demás. Nadie desea aceptar órdenes o autoridades superiores, por el contrario, todos desean ser la autoridad. Ningún grado de plenitud verdadero puede ser experimentado u obtenido a costa de los demás.

El propósito de nuestra existencia es aprender a amar a todo el mundo. Estamos obligados a establecer relaciones con los demás, mientras más amables y dulces sean estas relaciones, seremos más felices, habrá más alegría y satisfacción. Para establecer relaciones armoniosas debemos encontrar un denominador común. A menudo aparecen grupos que se relacionan en torno a intereses parciales pero no perduran en el tiempo.

El denominador común es Dios y la Madre Naturaleza. Somos mantenidos por nuestro padre Dios y nuestra madre Naturaleza. A la vez, nosotros tenemos la responsabilidad de mantener a nuestros menores: Hijos, animales, árboles, etc. Existimos para guiar, ayudar y dirigir a alguien. No somos perfectos por eso siempre estamos aprendiendo.
Existimos por una causa común y debemos actuar para el beneficio de todos. Somos dependientes, dependemos del aire, del agua, del fuego, dependemos de otras personas, de los alimentos, del conocimiento de los demás. Debemos apreciar esto, con alegría, con agradecimiento, significa comprender cada vez más la importancia de ser creados y mantenidos, la relación de amor existente allí.

La naturaleza espiritual del ser humano es el motor de su propia existencia, más allá de la percepción limitada de los sentidos, en los dominios de lo trascendente a la materia, a lo dogmático y a lo mundano.