Esfuerzos en la vida espiritual

Estimados lectores,

El mensaje para nuestro boletín es recordar el significado de la vida espiritual. La vida espiritual es para crecer. Aquí en el mundo material todo crece y se desvanece, pero el alma espiritual y su avance espiritual jamás se desvanecen o se pierden. En este proceso de crecimiento siempre alguien tiene que liderar. Esto significa que cuando algo está en movimiento alguien tiene que tomar la responsabilidad de hacia dónde se va a mover el asunto. ¿Y cómo poder manejar tantos extraordinarios talentos que cada uno de ustedes tiene? Cada uno con su independencia, con su creatividad y su necesidad de recursos para desarrollarlos, es una tarea muy difícil. Por eso siempre debemos buscar nuevas fórmulas para encajar y que todos se sientan satisfechos.

En el esfuerzo de superación y de establecer lo que las personas quieren hacer, se cruzan un poquito los intereses del uno y del otro, se rozan como los bambús en el viento. ¿Saben qué hacen los bambús en el viento? Se rozan, se rozan, se rozan y de repente el roce provoca un incendio en el bosque. Nadie lo quería hacer, pero es algo que se crea porque no hemos aprendido a trabajar en conjunto. Ustedes saben, hasta los hermanos se pelean casi a diario, pero estos roces de la vida existen y uno tiene que aprender a superarlos en armonía, con un súper equilibrio.

El problema es que en este mundo somos hipersensibles con nosotros mismos, pero bastante brutos con los demás; basta que nos miren raro y ya nos resentimos, creamos muros, nos distanciamos, reaccionamos exageradamente, pero cuando hablamos a los demás somos rudos al máximo grado, por no decir brutos. ¿Por qué esta paradoja? Esta paradoja nos obliga a poner atención a los detalles.

Si uno no quiere darse cuenta de que el mundo es una acumulación de detalles y que cada detalle es significativo, entonces uno no entiende qué es la vida. Uno no puede ser superficial en ningún momento y ante ninguna situación, todo lo contrario: uno debe estar minuciosamente pendiente de los detalles que uno hace. Esos detalles son los que nos hacen crecer o caernos. No siempre somos conscientes de los efectos que causamos al actuar, por eso hay que atender con todo amor a los detalles, si no veremos después que nuestras cosas no progresan porque no hemos sido cautelosos ni cuidadosos.

Necesitamos hacer una continua revisión de las metas de la comunidad: hay un plan maestro que hacemos entre todos y después tenemos que ver quién vigila que esto se haga realidad, alguien que esté pendiente que esto sea real. Esta tarea es difícil, hablamos de un grupo de gente que debe ser amorosa, determinada. La comunicación es lo principal: sentarse todas las mañanas con la comunidad y hablar sobre cómo estamos procediendo, cómo estamos progresando y con mucho amor animar al grupo completo.

Quien piense que no necesita a los demás está en la ilusión, quien piense que sólo su trabajo es importante, también está engañado y quien no asiste a reuniones también está en ilusión. Nunca debemos olvidar que la preocupación mayor para nosotros es ser humildes y si queremos ser líderes es solamente porque queremos servir, no por tener una posición importante: el líder es el mejor sirviente.

Uno jamás comprenderá estas verdades si es orgulloso o si se aprovecha de los demás, eso es sumamente delicado. Cuando alguien va a trabajar a una empresa sólo se compromete a trabajar ciertas horas del día; cuando alguien viene a la Conciencia de Krsna le pedimos que entregue su corazón, que entregue su vida. Es una gran responsabilidad.

Todos somos líderes, nacimos para ser líderes, nacimos para ser responsables y nadie está excluido. Las preguntas prácticas son: ¿Cómo podemos servir mejor? ¿Cómo podemos sentirnos mejor? ¿Cómo podemos rendir mejor en nuestro servicio? Este es el único criterio que hay y es la única forma de realmente crecer en armonía.

Swami B. A. Paramadvaiti